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miércoles, 13 de julio de 2016

Indígenas........ Del Reino Unido.........



Introducción:



Los brigantes (Βρίγαντες) eran un pueblo celta que en la Edad de Hierro y hasta la ocupación romana controló buena parte del norte de Inglaterra, con centro en la actual Yorkshire. En el noroeste limitaban con los carvetii, con los parisii al este y al sur con los coritani y los cornovii. Su reino era conocido como Brigantia y su capital Isurium Brigantum (Aldborough, en North Yorkshire). Otras poblaciones importantes fueron Eboracum (York), Rigodunum (Castleshaw, en Mánchester) y Olicana (Elslack, en North Yorkshire).

La raíz del nombre significa "alto" o "elevado", pero no está claro si es una alegoría de nobleza o hace referencia al hecho de que ubicaban sus asentamientos fortificados en las alturas de las colinas. También era el nombre de su diosa tutelar, Brigantia, diosa madre, de la victoria y la soberanía.



Britania prerromana:

Los orígenes de los brigantes son oscuros. Hubo varios antiguos asentamientos con el nombre de "Brigantium" en la Europa continental, e incluso una tribu brigantes en la actual La Coruña, España, en la Gallaecia. Probablemente esta última estaba relacionada con la tribu británica, al igual que los brigantii de los Alpes, en la antigua Retia (hoy, Bregenz y Briançon). Los brigantes fueron la única tribu celta en habitar tanto Gran Bretaña como Irlanda, donde poblaron los condados de Wexford, Kilkenny y Waterford. Teniendo en cuenta lo expuesto, para algunos este pueblo migró de Retia a España, de allí se expandió a Irlanda y finalmente a Gran Bretaña.
 
Pero relacionados o no con las tribus de España o de los Alpes, ciertamente fueron parte de las invasiones de Hallstatt, la oleada celta que ocupó Gran Bretaña, y probablemente crecieron desde una confederación de pequeñas tribus y clanes hasta absorber a otros pueblos, como los Gabrantovices (North Yorkshire), Latenses (Leeds), Setantii (Lancashire), Lopocares y Textoverdi (al norte, donde se construiría el Muro de Adriano) e incluso los Carvetii de Cumbria, quienes recuperarían su autonomía con la invasión romana.





Las invasiones de César:

La primera invasión de Prydein (como llamaban en ese entonces a la isla sus habitantes) por Roma la efectuó Julio César, quien en 55  a. C. desplegó una operación de alcance limitado en Kent, y en 54  a. C., con un mejor conocimiento del país, desembarcó nuevamente para su conquista. Avanzó por el sudeste hasta vencer a los catuvellani, pero decidió invernar en Galia y los hechos posteriores impidieron su regreso.

El territorio de los brigantes no resultó afectado por este primer ataque. En Britania podían reconocerse a esas alturas tres áreas de influencia: el reino de los brigantes al norte, la zona de hegemonía de los catuvellani y las tribus de Gales.



La conquista:

En el 43  d. C. el emperador Claudio reemprendió la conquista romana de Britania, encargando el mando a Aulo Plaucio y con la excusa de reponer en el trono a Verica, un rey exiliado de los atrébates. La principal resistencia la opuso una confederación de las tribus de los catuvellani y los trinovantes, liderada por Caratacus (Caradawc) y Togodumno, los hijos del rey de los catuvellani, Cunobelinus, pero fue rápidamente superada y Plaucio consiguió tomar su capital, Camulodunum (actual Colchester), con lo que once jefes del sudeste de Britania se rindieron a Claudio, entre ellos los de los atrébates, los icenos y la reina de los brigantes Cartimandua. Togodumno fue muerto pero Caratacus logró huir al oeste y se convirtió en cabecilla de la resistencia, centrada en Gales.

Britania, 54  a. C., invasión de César.
En el 44, el comandante de la Legio II Augusta, Tito Flavio Vespasiano, dirigió una fuerza expedicionaria contra el oeste de la isla, mientras que la Legio IX Hispana fue enviada hacia el norte, hacia Lincoln.

En el 47  d. C., el nuevo gobernador de Britania, Publius Ostorius Scapula, fue obligado a abandonar su campaña contra los Deceangli del norte de Gales ante un levantamiento de una facción de los brigantes, contra los que actuó rápidamente ejecutando a sus cabecillas.




Alianza y rebelión:

En el 51  d. C. Publius Ostorius Scapula vence finalmente a Caratacus, que lideraba a siluros y ordovicos, en la Batalla de Caer Caradoc. El derrotado caudillo de la revuelta en Gales, Caratacus, huyó al norte y solicitó refugio a la reina de los brigantes Cartimandua, pero ésta lo entregó encadenado a los romanos, quienes premiaron la acción calificándola junto a su esposo Venutius como leal amiga y protegida de Roma.6

Pronto Cartimandua puso a prueba la alianza: se divorció de Venutius, quien se alzó en armas contra la reina y sus aliados romanos durante el gobierno de Aulus Didius Gallus (52-57  d. C.).

Segunda invasión romana
Venutius se hizo fuerte en la fortaleza de Stanwick,7 mientras que en el 53 Roma consolidó su posición al sur de Brigantia, construyendo fortificaciones en Templeborough (Rotherham), Brough on Noe y Rossington Bridge (Doncaster).

Tras ventajas parciales obtenidas por uno y otro bando, finalmente en el 56  d. C. Venutius fue derrotado por la IX en la región de Barwick in Elmet.9 Sofocada la revuelta, Cartimandua tomó como marido a Vellocatus, antiguo compañero de armas de Venutius. Brigantia mantuvo su alianza con Roma incluso durante la gran rebelión liderada por la reina de los iceni, Boudica, que puso en jaque el dominio romano de Britania.

En el 69  d. C., aprovechando el caos de Roma en el llamado Año de los cuatro emperadores, Venutius se alzó nuevamente en armas, con apoyo de tropas de los Carvetii, Novantae y Selgovae. Roma sólo pudo enviar tropas auxiliares, las cuales no bastaron para impedir la ocupación del país, pero al menos pudieron rescatar a la reina.