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miércoles, 4 de mayo de 2016

Indígenas.........Chile.......



Introducción:

Huarpes

 Asentamientos importantes


Región del Nuevo Cuyo



Los huarpes o warpes eran un pueblo indígena de Cuyo, en la Argentina. Sus idiomas autóctonos eran el allentiac y el millcayac. 



Historia:

Hacia el siglo XV se los encontraba en varias zonas de las provincias argentinas de San Luis, Mendoza y San Juan e incluso en el norte de la provincia de Neuquén. Habitaban entre el río Jáchal (al norte), hasta el río Diamante (al sur), y entre la cordillera de los A
ndes y el valle de Conlara (en San Luis).

 Subgrupos:



Se dividían en cuatro grandes grupos, correspondiendo cada uno a su situación geográfica y también a diferencias en el lenguaje:

    huarpes allentiac (San Juan)
    huarpes millcayac (norte de la provincia de Mendoza)
    huarpes chiquillanes, también llamados «huarpes algarroberos»[cita requerida] en el sur de la provincia de Mendoza y
    huarpes guanacache o huarpes huanacache, también llamados «huarpes laguneros»[cita requerida] (en el noreste de Mendoza y San Luis, en el centro y norte de Neuquén).

Hasta el siglo XVIII pueden haber sido huarpes las gentes que los mapuches llamaban pewen-che (pehuenches) y que hoy son una parcialidad mapuche, pero se desconoce la lengua que tenían estos «pehuenches antiguos». De ellos se sabe que durante el siglo XVIII avanzaron hacia el noreste, ubicándose en zonas que hoy corresponden a la mayor parte del territorio de la provincia de La Pampa y el sur de las provincias de Córdoba y San Luis formando allí la etnia muy mapuchizada de los ranqueles.
 
Canoa huarpe.
 Sus viviendas podían ser de piedra o de barro y paja, según la zona donde habitaban. Eran sedentarios, dedicados a la cestería. Los huanacaches o «laguneros» llamaban la atención por sus cestas tejidas de un modo que eran impermeables y servianles así para transportar agua, además confeccionaban ―se puede entender como una variante de cestería― embarcaciones con las que navegaban por las hoy casi desaparecidas lagunas de Guanacache; esas naves eran bastante semejantes a los «caballitos de totora» que aún utilizan los urus para navegar el lago Titicaca (Bolivia-Perú).

 A esta peculiar cestería se añadía una buena alfarería. Eran pescadores y cazadores, cultivaban la papa[cita requerida] y el maíz de manera rudimentaria, aunque realizando canalizaciones como la que hiciera el cacique Guaymallén en el valle de Huentata (provincia de Mendoza). Recolectaban frutos, especialmente el del alpataco, una de las especies de algarrobo y otros vegetales.



Desaparición:

Desaparecieron como grupo étnico distintivo a mediados del siglo XVIII, entre otras causas, por la falta de inmunidad del organismo de los aborígenes contra las enfermedades de los europeos; al sistema de encomiendas impuesto por los españoles y por el cual enviaban a los indígenas cuyanos a trabajar a Chile donde sufrían malos tratos que causaron una importante mortandad. Hacia 1640 el territorio huarpe la distribución espacial de los indígenas en la región huarpe se había alterado, muchas zonas quedaron despobladas y los que no pretendían escapar de ser enviados a trabajar habían huido a zonas de difícil acceso. A finales del siglo XVI Santiago de Chile contaba con un número importante de huarpes.

El proceso de mestizaje se vio acrecentado porque generalmente las expediciones españolas de la corriente colonizadora del oeste, no llevaban mujeres. Esto hizo que muchos expedicionarios españoles entraran en relaciones amorosas con las mujeres aborígenes, pero usualmente como concubinas. 

Este no fue el caso del capitán Eugenio de Mallea, joven de 32 años que acompañó como segundo al mando al comandante Juan Jufré de Loaysa en la fundación de la ciudad de San Juan el 13 del junio de 1562. Mallea, en lo que parece haber sido el primer matrimonio entre un español y una indígena huarpe, contrajo matrimonio el 20 de mayo de 1562 con la hija de Anta Huarpe, cacique de Angaco. La joven se convirtió al cristianismo siendo bautizada como Teresa de Ascencio. Sin embargo, el matrimonio se hizo, por falta de sacerdote, de acuerdo a los usos indígenas, aunque fue posteriormente reconocido por la iglesia católica y la corona española.