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viernes, 1 de abril de 2016

Iindígenas............ De Bolivia...............





Introducción:


Dibujo de 1912 de un joven tatuado de la etnia wichí (mataco-vejoz)

Wichí, wichíes o weenhayek en Bolivia o mataco en quechua -en alusión como denominación peyorativa a una especie de armadillo (Tolypeutes matacus)- son los nombres que reciben los integrantes de una etnia indígena del Chaco Central y del Chaco Austral, en el centro de América del Sur.


Distribución geográfica:

Hacia el siglo XVI los wichís habitaban las zonas occidentales del Chaco Central y Chaco Austral, que integran la región del Gran Chaco, principalmente la margen izquierda del río Bermejo entre los 21º S y los 22º 55' S. Tiempo después, presionados por la invasión de los avá guaraníes y su propio crecimiento demográfico se desplazaron hacia el norte del Río Bermejo y hacia el sureste de la región chaqueña.

Su antigua proximidad con el límite de las etnias ándidas les aportó rasgos culturales característicos, como la monogamia, la posesión de territorios por parte de familias (grupos restringidos de parentesco) y una incipiente agricultura con acumulación de excedentes que favoreció un relativo sedentarismo.

Hacia inicios de 2005 los wichís habitan principalmente en el este del Departamento de Tarija, en Bolivia y en el Chaco salteño ubicado en el noreste de la de Provincia de Salta, República Argentina. Existen además asentamientos en el oeste de las provincias argentinas de la Provincia de Formosa, de la Provincia del Chaco y en el extremo noroeste de Provincia de Santiago del Estero y es posible que haya algunos en el extremo sudoeste del Chaco Boreal en el Paraguay, pero no fueron registrados por los últimos censos.

Grupo de wichíes hacia 1890.



Origen:

Muchos antropólogos atribuyen a los wichis origen patagónico o pámpido aunque con indudables influjos y aportes amazónidos y ándidos lo cual se ve reflejado en sus tallas: sus estaturas son generalmente menores que las de otras etnias chaquenses de la familia pámpida.



Zapallo hervido para puré,
Sociedad:

Ya en el siglo XVI los wichis adoptaron un sedentarismo casi completo, poseyendo paraderos y asentamientos en las orillas de los ríos. Formaron comunidades relacionadas por parentesco; cada una de éstas estaba administrada por un jefe anciano y un consejo comunitario de varones que gobernaba cada aldea (huef o huet).

 Varias comunidades o grupos parentales formaban parcialidades. Sus viviendas eran chozas (huep) construidas con ramas, teniendo forma de cúpula de 2 a 3 m de diámetro en cada una de las cuales convivían los integrantes de una familia. La familia era generalmente monógama aunque los caciques solían tener más de una mujer. Las familias se agrupaban en bandas u hordas de caza que aceptaban la autoridad de un cacique. Estas bandas, también llamadas tribus, variaban en cantidad de individuos y se desplazaban en busca de lugares con buena caza, pesca y frutos vegetales. Se instalaban por lo general en lugares altos y cerca de los ríos y lagunas.
 





Alimentación:

El sustento principal de los wichis era la caza, la pesca y la recolección. Es así que mientras las mujeres se dedicaban al cultivo de pequeños zapallos, todos en cuanto les fuera posible se dedicaban a la recolección estacional de cocos de palmera (pindó, yatay y caranday), algarroba, porotos cimarrones, tuna, tasi y miel.

Los ciclos de obtención de recursos alimentarios significaron que organizaran su calendario de un modo circular: el inicio de año se celebraba ritualmente en el tiempo que corresponde al mes de agosto, desde ese inicio de año sucedía la estación llamada nawup ("luna de las flores"), luego le seguía desde noviembre la yachup ("luna de las algarrobas"), tras ésta a fines del verano austral venía la estación lup ("luna de las cosechas"), siguiéndole la fwiyeti(up) ("luna de las heladas").


Sus utensilios y artefactos eran principalmente de metal con una punta bastante puntiaguda (por ejemplo los "palos de kawalapiti" que mantenían alguna semejanza con las llakta de los pueblos ándidos), aunque realizaban obras de cestería, cerámica, piedra pulida y textiles como las yika o bolsas de caraguatá o chaguar muy usado para confeccionar sus elegantes morrales y bolsos llamados yiska.







Historia:

Desde fines de la década de 1870 los wichís comenzaron a ser reducidos por el hombre occidentalizado, siendo forzados a trabajar en la recolección de algodón, la zafra de la caña de azúcar o a desempeñarse en obrajes forestales como hacheros. En 1915 llegaron misioneros ingleses que convirtieron a muchos al anglicanismo: estos pastores se retiraron en 1982 durante la Guerra del Atlántico Sur, lo que permitió a los wichís recuperar varios de sus rasgos culturales previos y organizarse como comunidad, de modo que en 1986 oficialmente se admitió el bilingüismo en las escuelas de la región que habitan.

 Durante el siglo XX sus condiciones de vida han sido casi las de la indigencia, subsistiendo con el cultivo de pequeñas parcelas, la recolección, caza y pesca del degradado medio ambiente de la región, o la venta de artesanías de gran valor artístico y técnico (los varones realizan tallas en madera de guayacán, las mujeres producen tejidos de caraguatá -o chaguar- y pequeñas cerámicas). Como los integrantes de otras naciones indígenas argentinas, los wichí se han aculturado en gran medida y muchos de sus integrantes han migrado a zonas urbanas en donde suelen estar ubicados en las villas de emergencia. Muchos de los wichís han sido convertidos al protestantismo de los grupos llamados evangelistas.
 

Técnicas artesanales:



El chaguar:

El chaguar (Bromelia hieronymi, Bromelia serra) es una planta alimenticia y textil que puede encontrarse en todo el chaco salteño, y cuya fibra ha sido utilizada desde tiempos inmemoriales por los wichí. Está en el corazón de su identidad cultural.

El chaguar es una actividad netamente femenina. Las mujeres, en pequeños grupos, salen al monte a cosechar, ellas desfibran la hoja, ellas hilan, tiñen y tejen. Las wichís conocen bien los lugares donde encontrarán chaguar. De cada chaguaral solo eligen aquellas plantas que tienen el tamaño y la calidad requerida. Eligen las hojas, sacan las espinas, y las pelan, separando las fibras de la parte externa. Luego la fibra es limpiada machacándola, raspándola y remojándola en agua una y otra vez. Cuando está limpia se la seca al sol por uno o dos días. El hilado se hace uniendo varias hebras, torciéndolas con un movimiento veloz de las manos sobre el muslo. Una vez hilada la fibra, y teniendo muchos metros de hilo, se forman ovillos. Se tiñe el hilo, usando diversos tintes (negro, marrón, gris, rojo son los más usuales) preparados sobre la base de plantas del monte. Y finalmente, se hace el tejido.



Las wichís tejen sus yicas en forma de malla apretada trabajándolas con una gruesa aguja de madera, dos palos plantados en el suelo y un hilo tirante entre ellos; sobre éste hace una primera hilada de lazada con la cantidad de mallas necesarias para el tamaño de la yica a confeccionarse. Después hace una segunda vuelta entrecruzando los hilos de tal modo que sin apretar el nudo queda la malla abierta.






Los típicos dibujos que tejen combinando diferentes colores reciben nombres tales como “codos”, “lomo de avestruz”, “caparazón de tortuga”, “cuero de lampalagua”, “frutos de doca”, “dedo de carancho”, “pata de corzuela”, “pata de loro”, “cuero de yarará”, “pata de zorro”, “pecho del pájaro carpintero”